En tiempos de bonanza, las instituciones gremiales suelen brillar por sus eventos de gala y encuentros sociales. Sin embargo, es en los periodos de “conmoción” y crisis profunda cuando se pone a prueba la verdadera esencia de una organización. Hoy, la comunidad ítalo-venezolana se hace una pregunta necesaria ante la Cámara Venezolano-Italiana (CAVENIT) y nuestras representaciones oficiales: ¿Cuál debe ser, realmente, su función?

Una propuesta de Estado: La creación de la URDEA
Frente a la inacción gremial, la propia comunidad ha comenzado a articular soluciones concretas. La propuesta para la creación de la Unidad de Registro y Defensa de Empresas Afectadas (URDEA), canalizada formalmente por el ciudadano Giovanni Celano Minini, surge como una respuesta técnica y estratégica.

Giovanni Celano Minini
La visión es clara: la URDEA debe ser creada y financiada por la CAVENIT, funcionando como su oficina técnica de defensa patrimonial, pero bajo la estricta supervisión de la Embajada de Italia. Esta estructura jerárquica permitiría que la Cámara haga el trabajo de campo y documentación, mientras que la Embajada valida y utiliza esa información como insumo vital para las tratativas de Gobierno a Gobierno. Solo así, con expedientes sólidos en mano, el Estado italiano podrá exigir ante las autoridades venezolanas la Justicia, Reparación e Indemnización que el derecho internacional prevé.

El canibalismo industrial: Más allá de la expropiación
Es imperativo denunciar que el daño no termina con la expropiación o la ocupación ilegal. El fenómeno más atroz es el negocio ilegal de la chatarra. Industrias que fueron el orgullo de la ingeniería italiana están siendo desmanteladas; maquinaria de alta tecnología es reducida a metal viejo para su exportación.
Este saqueo no solo viola el derecho de propiedad (Art. 115 CRBV), sino que aniquila el ahorro y el esfuerzo de ciudadanos protegidos por el Art. 47 de la Constitución Italiana. La URDEA tendría la misión de registrar este “canibalismo industrial” para que no quede impune y forme parte de la agenda diplomática bilateral.

Del “elitismo” a la diplomacia de resultados
Existe una percepción de que la CAVENIT se ha tornado un ente elitista, más enfocado en eventos de alta gama que en el drama del empresario que ha perdido su sustento. Si bien la promoción comercial es necesaria, no puede ser la única prioridad mientras la base empresarial se desmorona.

La pavorosa crisis exige que la Cámara deje de ser un espectador de eventos sociales para convertirse en un actor de defensa. La Ley Italiana n. 518 de 1970 obliga a estas entidades a proteger los intereses de las empresas italianas. La representatividad real de la Cámara debe medirse por su capacidad de defender a todos los empresarios, no solo a un círculo cerrado de afiliados cuya cifra y representatividad actual se desconocen.

Fortaleciendo la Tríada Institucional
Reconocemos el inmenso esfuerzo de nuestro Embajador y Cónsules, quienes operan con recursos limitados ante una demanda desbordada. Precisamente para apoyarlos, la CAVENIT debe dar el paso al frente. La tríada Empresarios – CAVENIT – Embajada debe funcionar como un engranaje perfecto: el empresario denuncia, la Cámara (vía URDEA) documenta y la Embajada tramita ante el Estado Venezolano.
La protección del trabajo (Art. 35 Constitución Italiana) y el derecho de petición (Art. 51 CRBV) son las bases legales de este reclamo. La defensa del patrimonio italiano en Venezuela no es una opción caritativa; es un mandato irrenunciable. Es hora de que la CAVENIT demuestre que su función es proteger el legado de quienes construyeron la herencia italiana en esta tierra. Esa, y no otra, es su verdadera función.
Giovanni Celano Minini
Director Relaciones Institucionales LA NUOVA PIAZZA ITALIA
Presidente CAPMI PLAZZA Camara Empresarios Guarenas Guatire
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