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Historia

EL ESPRESSO

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UNA ODISEA ITALIANA QUE CONQUISTÓ EL PALADAR MUNDIAL

El vibrante mundo del café, esa bebida universal que despierta millones cada mañana, le debe una deuda incalculable a un trío de ingenieros y empresarios italianos. Su visión, a finales del siglo XIX y principios del XX, no solo transformó la preparación del café, sino que forjó una identidad italiana inconfundible para la pequeña y potente bebida que hoy conocemos como espresso. Este es el relato de cómo Angelo Moriondo, Luigi Bezzera y Desiderio Pavoni, con su ingenio y persistencia, grabaron el sabor de Italia en cada taza.

Moriondo: El Genio Olvidado de Turín

La génesis de la máquina de espresso se remonta a Turín, 1884. Allí, un visionario hotelero llamado Angelo Moriondo, frustrado por la lentitud con la que sus empleados servían café a la numerosa clientela de su Grand-Hotel de Liguria, patentó lo que se considera la primera máquina de café espresso. Moriondo concibió un sistema que, utilizando la presión del vapor y el agua caliente, podía preparar grandes volúmenes de café de forma más eficiente.

Si bien su invento era un “preparador a granel” y no la máquina de una sola porción que domina hoy las barras, su aporte fue revolucionario. Por primera vez, se controlaba el suministro de vapor y agua de forma independiente, estableciendo los principios tecnológicos fundamentales que pavimentarían el camino para la verdadera revolución del espresso. Moriondo mejoró su patente a nivel internacional, aunque su máquina nunca llegó a ser producida masivamente.

Milán Toma el Relevo: Bezzera y Pavoni Impulsan la Revolución

La evolución del espresso hacia la bebida individual y rápida que conocemos hoy floreció en Milán, gracias a la brillantez de Luigi Bezzera y el acumen comercial de Desiderio Pavoni.

Luigi Bezzera: La Velocidad en Cada Taza

En 1901, el ingeniero milanés Luigi Bezzera elevó el concepto de Moriondo a un nuevo nivel. Bezzera diseñó una máquina que aceleraba drásticamente el proceso de extracción utilizando vapor a una presión considerablemente mayor. Su innovación clave fue la introducción de elementos como el portafiltro y los sistemas de sujeción que permitían preparar una taza a la vez. Esto consolidó la idea del “espresso” como una bebida “expresa”,

 es decir, rápida. Sin embargo, su dependencia del vapor de alta presión a veces resultaba en un café con un sabor ligeramente quemado o amargo.

Desiderio Pavoni: La Máquina en Cada Bar

El talento técnico de Bezzera contrastaba con su limitada capacidad para la producción en masa. Fue aquí donde Desiderio Pavoni, un perspicaz empresario, entró en escena. En 1905, Pavoni adquirió la patente de Bezzera y fundó la icónica empresa La Pavoni. Bajo su dirección, la máquina comenzó a producirse en serie, lanzando el modelo “Ideale”.

Pavoni no solo fue un maestro de la comercialización, sino que también introdujo mejoras cruciales, como la válvula de alivio de presión, que permitía un mejor control del vapor y, por ende, una extracción más equilibrada del café. La presentación de la “Ideale” en la Feria de Milán de 1906 marcó un hito: se consolidó como el estándar de la primera generación de máquinas de espresso, llevando la bebida y su nombre a la conciencia pública.

Un Símbolo Global con Alma Italiana

La sinergia entre estos tres innovadores fue fundamental: Moriondo sentó las bases de la extracción a presión; Bezzera afinó la idea de la porción individual y la rapidez; y Pavoni la industrializó, la perfeccionó y la llevó a las masas.

La velocidad inherente al proceso de “espresso” transformó el consumo de café en un ritual dinámico. El “bar” italiano, donde se disfruta una taza rápida de pie, se convirtió en un epicentro social y cultural. Esta innovación no solo mejoró el perfil de sabor de la bebida (superando las limitaciones iniciales a lo largo del tiempo) al reducir el tiempo de contacto del agua con el grano, sino que también exportó una parte fundamental de la vida y el gusto italianos al mundo.

El espresso, con su intensa fragancia y su icónica crema, se ha erigido en sinónimo de calidad, eficiencia y el inconfundible estilo de vida italiano. La impronta de Moriondo, Bezzera y Pavoni no solo reside en la ingeniería de sus máquinas, sino en haber grabado la esencia de Italia en cada gota de una de las bebidas más queridas del planeta. Es una historia de ingenio, pasión y, sobre todo, un sabor que sigue uniendo al mundo.

Giovanni Celano Minini

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